miércoles, 10 de agosto de 2016

Letras... El Sha o la desmesura del poder de Ryzard Kapuscinski

A los ojos de un iraní medio la Gran Civilización, es decir, la Revolución del Sha y del Pueblo, no era otra cosa que el Gran Pillaje llevado a cabo por la élite. Robaban todos los que ostentaban algún poder. Si había alguien que, ocupando un cargo importante, no robaba, se creaba en torno a él un vacío: despertaba sospechas. Todos decían de él: «Seguro que es un espía que nos han enviado para que denuncie quién roba y cuánto, porque estas informaciones son necesarias para nuestros enemigos». En cuanto podían se deshacían del hombre que les estropeaba el juego. De este modo se llegó a la inversión de todos los valores. El que trataba de mantenerse honrado era acusado de ser un confidente a sueldo. Si alguien tenía las manos limpias, debía esconderlas lo más profundamente posible; lo limpio llevaba consigo algo de vergonzoso, de ambiguo. A más alta posición, más lleno el bolsillo. Si alguien quería construir una fábrica, abrir una empresa o cultivar algodón, debía entregar parte del capital a los familiares del sha o a uno de sus dignatarios. Y la entregaba de buena gana, porque el negocio podía prosperar tan sólo en caso de contar con el apoyo de la corte. Con dinero e influencias se vencía cualquier obstáculo. Podían comprarse las influencias y luego, haciendo uso de ellas, multiplicar la fortuna hasta lo infinito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada