jueves, 21 de febrero de 2013

Metrolector Nro. 11

Tenía algo de tiempo sin subirme al metro y ayer al ir a hacer algunas cosas lo tomé. Si todos los días son como el de ayer para aquellos que hacen del metro su transporte diario, entonces comprendo la agresividad y neurosis imperante en la cotidianidad caraqueña.

El metro, como lo reviví ayer, es cuna y nido de rencores, iras y frustraciones, pero por increíble que parezca en medio de todo el caos, de los insultos, el calor y los empujones se puede ver algo como esto.

No alcancé a ver el título, pero si alguien lo sabe, por favor dígamelo.

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