miércoles, 29 de agosto de 2012

Otras... Funeral.



Yo nunca tuve algo que a ti te atrajese, algo que te hiciera sonreir al recordarme, que te hiciera suspirar, no, nada de eso estaba en mi, ninguna cualidad, ningún atributo, lo único que tenía eran unas ganas irracionales y desproporcionadas de hacerte feliz.

Cada rechazo era verte hundir la mano en mi pecho y arrancarme el corazón para luego sumergirlo en el líquido corrosivo de mi propio estómago, por más gentiles que fuesen las palabras cada intento frustrado parecía doler más que el anterior ¿es que acaso el dolor se va acumulando hasta formar esta masa amorfa y dura que, aún hoy, me lacera la garganta? ¿acaso cada rechazo renueva mi estúpida y testaruda osadía que no aprende que jamás ha de ser?.

Nunca he llorado por ti, no voy a mentirte, porque jamás me lo he permitido, quizás sea el exceso de lágrimas retenidas lo que llama al insomnio y lo aposenta a mi lado en la cama, pero hoy me he dado permiso para llorarte y diluir con lágrimas esa masa hiriente que me quema el alma, porque hoy es el funeral de la esperanza y en todos los funerales hay llanto.

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