martes, 8 de noviembre de 2011

Letras... Ácido sulfúrico


Ácido, realmente ácido, pero ¿qué novela distópica no lo es?.

Últimamente me han caído en las manos muchas novelas con esta temática, y debo confesar que las novelas distópicas me asustan un poco, por aquello de que todo lo que el hombre puede imaginar es susceptible de ser creado.

Amélie Nothomb nos presenta una criatura casi celestial, Pannonique, encerrada en un show de estos llamados "realitys", que pone de manifiesto la naturaleza morbosa de los seres humanos. Si bien el show lleva la crueldad televisiva hasta el absurdo, no deja de ser una parodia de lo que realmente se ve en ese tipo de programas. Pannonique es la flor en el basurero, la ninfa Egeria que insufla esperanzas en su grupo.

Aunque la novela no fue de mi total agrado, algo que me gustó mucho de la misma es el tema de la imaginación como un escape de los tormentos, sé que muchos estarán de acuerdo conmigo.

La sinopsis y el ejemplar.

El último grito en programas televisivos de entretenimiento se llama «Concentración». Por las calles de París se recluta a los participantes de este reality show, que serán trasladados al plató en vagones precintados como los que trasportaban a los judíos durante el exterminio nazi y, después, internados en un campo. Ante las cámaras de televisión, los prisioneros son golpeados y humillados. El clímax llega cada semana, cuando los telespectadores ejercen el televoto: desde sus casas pueden eliminar-ejecutar a uno de los participantes. Pannonique, una estudiante de gran belleza, es reclutada. Zdena, una mujer sin empleo, se enamora de ella. Una pareja fatal: la víctima y el verdugo. Cuando la audiencia tiene que votar sale a la luz el sadismo inconsciente del público que deplora el horror pero es incapaz de perderse una entrega. Una historia que sirve como crítica de un mundo brutal y crudo de hipocresía bienpensante: un mundo en el que incluso la denuncia del sistema pertenece al sistema. 


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