sábado, 7 de mayo de 2011

Otras... Quise hacerte un regalo


Quise hacerte un regalo que igualara, o por lo menos representara, lo que tú me has dado, en mi loco intento por hacerlo me puse a recordar y la empresa se tornó imposible, ¿cómo encapsular en un algo, los recuerdos que te representan y el presente que me guía?

Recordé que eras muy joven, sólo tenías dieciséis años cuando pasaste a engrosar la lista de las mujeres a las que éste día comercial debía honrar, y a pesar de ser tan joven tú no te amilanaste, asumiste tu responsabilidad sin aspavientos y sin la ayuda de nadie, te convertimos en una mujer responsable con cuerpo de niña, que no pidió madurar tan rápido, asumiste el rol con valentía y lo hiciste excelente.

¿Por qué lo hiciste excelente? es simple, esa pregunta no tiene una única respuesta, tiene cientos que no cabrían en este humilde espacio, así que sólo intentaré mencionar algunas de las cosas que me has dado y que son el mudo testimonio de tu labor.

Tú me diste personalidad, porque aunque cuando de genética se trata, es inevitable que ciertos rasgos del carácter paterno se subrayen, fuiste tú quien puliste la piedra en bruto.

Me diste la vida y por ende todo lo que con ella hago y experimento, cada risa, cada aventura e incluso cada lágrima te la debo a ti.

Me diste enseñanza y con ello la posibilidad de hoy escribirte, así que cada letra que plasmo es una oda a tu dedicación y esfuerzo.

Me enseñaste que nada es imposible cuando el motor que lo impulsa es el amor y que a veces, aunque las cosas se pongan cuesta arriba, siempre habrá lugar para la esperanza. 

Me regalaste valores propios, no los que dicta la sociedad o los que se intentan enseñar con libros de texto, no, me regalaste la posibilidad de discernir que nada es malo si no choca única y exclusivamente con mis principios.

Me diste la libertad de ser yo por encima de cualquier cosa, sin importar lo que digan o piensen los demás.  

Creaste, furtivamente, un escudo protector a mi alrededor de forma tan sutil, que me creía fuerte cuando sólo eras tú quien me resguardaba de la crueldad del mundo.

Me diste a mis herman@s que son mis compañer@s, amig@s, razón de ser y timón, la certeza de que jamás estaré sola y que habrá siempre alguien a quien abrazar y un sitio al cual llegar, en esto fuiste una excelente estratega, porque me diste hermanas mayores que me sirvieran de ejemplo y herman@s menores a los que debía servir de ejemplo, ésto es lo más grande que me has dado y es imposible que exista un bien material que se compare a ello.

 Me hiciste más espiritual que material enseñándome que lo que se ve no es lo que importa, que todo lo material es efímero y transitorio y lo único persistente es el cariño.

Me ensañaste que el bien más preciado que se puede poseer es un amigo  y que somos millonarios sí sólo tenemos la suerte de contar con uno.

En fin, quise hacerte un regalo y se tornó imposible,  porque lo que me has dado es intangible e invaluable, porque lo que me has dado es simplemente lo que soy, sólo me queda decirte "Te amo" a ver si esas dos palabras lo compensan.

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