jueves, 26 de mayo de 2011

Letras... Kafka en la orilla

Murakami vuelve a hacer de las suyas conmigo, vuelve a atraparme, vuelve inmovilizarme con la vista fija en las páginas, vuelve a ponerme en expectativa y a hacer que afloren sentimientos. Definitivamente es genial.

Kafka en la orilla es una historia tan grotesca como fascinante, la historia de Kafka Tamura, un joven de quince años con un complejo edípico que lo llevará por lugares insospechados.

Definitivamente, como todo lo que he leído hasta ahora de Haruki Murakami, ésta novela no tiene desperdicio. Como siempre, la sinopsis y el ejemplar para que ustedes mismos sean jueces y verdugos.

Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki.

Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia –en el sentido clásico–, sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido –en el sentido real–: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida.


Como en el mejor Murakami, pasado y presente, sueño y vigilia, se funden y solapan creando una atmósfera en la que resulta difícil discernir deseo y pesadilla.


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