jueves, 3 de marzo de 2011

Letras... Las partículas elementales.


Quién lee esta novela de Michel Houellebecq en un inicio podría pensar que se trata de una novela erótica, mucho sexo sórdido, muchas felaciones, entre otras cosas, me hicieron pensar eso, pero no, ésta fantástica novela se traduce más en una crítica  a los antivalores que rigen la sociedad moderna, el miedo a envejecer y el desprecio a  la vejez, el culto al cuerpo y a la popularidad, etc.

Una crítica y un grito desesperado, así definiría esta novela. Como siempre les dejo el texto de la contraportada y el ejemplar en cuestión.

En Las partículas elementales Houellebecq lleva a sus últimas consecuencias su frase: Toda sociedad tiene sus puntos débiles, sus llagas. Meted el dedo en la llaga y apretad bien fuerte. La novela narra el improbable nudo que unirá los destinos de dos hermanastros: Michel, prestigioso investigador en biología, especie de monje científico que a los cuarenta años ha renunciado a su sexualidad y sólo pasea para ir hasta el supermercado; y Bruno, también cuarentón, profesor de literatura, obsesionado por el sexo, consumidor de pornografía, misógino, racista, un virtuoso del resentimiento.


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