domingo, 31 de octubre de 2010

Letras... En presencia de mis enemigos


¿Cómo sería hoy el mundo si los nazis hubieran ganado la II Guerra Mundial?

Esta interrogante está en la portada de esta interesante novela de Harry Turtledove. Una historia alternativa que nos muestra un Berlín capital del imperio más grande sobre el globo terráqueo y del que se cree que han eliminado todos los judíos, pero la verdad es que en este Berlín actual aun quedan judíos, los cuales han sobrevivido gracias a alterar sus registros genealógicos eliminando cualquier antepasado que pudiese comprometerles.

Turtledove nos pinta este panorama desde la perspectiva de la familia Gimpel, quienes son judíos y se empeñan en transmitir ese conocimiento a sus hijas a fin de perpetuar la raza. Una de las cosas que más me agradó de esta novela es precisamente como el autor nos hace ver la situación desde los diferentes puntos de vista de los integrantes de la familia Giimpel. Uno de los más interesantes es el de Alicia Gimpel, la primogénita que apenas con diez años, y al enterarse que es judía, debe enfrentarse con todo lo que ha aprendido hasta ahora acerca de su raza, la cual obviamente no era agradable. Alicia entonces entiende que gran parte de lo que les han enseñado en la escuela es una farsa, por lo que ahora deberá cuestionarse hasta la veracidad de las matemáticas.

Aqui les dejo el texto de la contraportada y un avance del ejemplar en cuuestión.

"Heinrich Gimpel es un respetado oficial del mando supremo de la Armada alemana. Ciudadano ejemplar, vive en Berlín con su esposa y sus tres hijas, a quienes inculca los valores de la lealtad y la obediencia al F?hrer. La suya sería la perfecta familia aria si no fuera porque no pertenece a la ""raza superior"".

Como tantos otros berlineses, en un mundo dominado por los nazis, los Gimpel viven ocultando su condición de judíos: acatan las consignas del régimen ante los demás mientras rezan en soledad para que no les descubran. Ahora soplan vientos de cambio, y tendrán que elegir entre seguridad y libertad."


sábado, 30 de octubre de 2010

Notas... El dueto de las Flores de Lakmé

La primera vez que escuché el dueto de las flores de Lakmé, no les miento fue una experiencia mágica, perdí la cuenta de cuantas veces escuché esta aria, decenas, quizás cientos de veces, la verdad no sé sólo sé que cuando la escucho cierro los ojos y estoy en otro sitio (tal vez ese sitio en el que Lakmé reúne flores) y aunque hoy se puedan contar por miles las veces que la he escuchado creo que nunca me aburrirá. Bueno mejor se los dejo aquí para que ustedes se convenzan por sus propios oídos.


martes, 26 de octubre de 2010

Otras... Los libros y yo



Una de mis actividades favoritas es leer ¿Se nota?, leo de todo, en todas partes y como sea. Leo en el celular, leo en papel, leo en la portátil y en la mini.

Me considero una privilegiada, la actividad que más me gusta la aprendí a hacer muy chiquita, a los cinco años y antes de ingresar a la escuela ya sabía leer,  gracias a mi santa madre que también tiene la sana costumbre de hacerlo.

Recuerdo que después de leer El Principito y Platero y yo di el gran salto y a los diez años leí El Padrino. Sí, sé que no era un libro apropiado para una niña de esa edad, pero ahí estaba en la biblioteca de la casa, con esa cubierta dura color vinotinto y de letras doradas, que invitaba a mi infantil mente a leerlo.

Mas o menos por esos mismos años era un espectáculo ponerme a leer en voz alta, recuerdo que mis hermanas mayores, tías, papá, mamá y todos absolutamente todos los mayores de mi casa, me hacían leer en voz alta y orgullosos se pavoneaban de "lo bien que lee la niña".

Los libros me han acompañado en todos los momentos de mi vida, me han enseñado tanto, me han enseñado a perdonar, a levantarme y seguir adelante, a entender a otras personas y también un montón de cosas técnicas de esas que sirven para ganarse la vida pero no para vivir. Estoy tan agradecida con ellos, que no me apego a ellos, generalmente cuando compro un libro lo leo y lo regalo, creo que lo mejor que puedo hacer por ellos es dejarlos en libertad, dejarlos circular para que enseñen a otros lo que yo aprendí.

Siempre habrá un libro en mi vida y mi vida es un libro, después de las personas un libro, indudablemente, es la mejor compañía.

martes, 12 de octubre de 2010

Letras... Asesinos sin rostro


Cuando tienes como hábito leer y la gente lo sabe y conoce cuanto lo disfrutas generalmente quiere compartir contigo cualquier lectura que tenga en casa. Así llegó este libro a mis manos, una compañera de trabajo dijo tener algo que quizás me interesara leer, me lo trajo y heme  aquí haciéndoles el comentario del libro.

Henning Mankell es un autor al estilo de Agatha Christie, ¿Saben? escriben siempre el mismo género, grandes cantidades de libros en los que el protagonista siempre es el mismo detective. El Hercules Poirot de Mankell es Kurt Wallander un policía maduro con una hija problemática, una esposa que lo abandona y un padre casi senil que odia su carrera policíaca. Sí, como la mayoría de los detectives, dectectives ficticios claro está, Kurt Wallander tiene un desastre de vida personal.

Esta historia en particular, deja mucho que desear, la verdad en ningún momento logró atraparme, nunca logró invitarme a leer más o a querer hacerme de otro libro del mismo autor (dudo que lo haga) y para ser ciento por ciento franca, terminé de leer el libro por una cuestión de cortesía para con quien amablemente quiso compartir conmigo algo que leer. Tal vez para quien guste de este tipo de historias de detectives si sea una lectura entretenida, así que por eso les dejo aquí el texto de la contraportada y el ejemplar en cuestión.

Kurt Wallander atraviesa uno de los momentos más sombríos de su vida personal (sus relaciones familiares son un desastre, está ganado peso, bebe mucho y duerme poco) cuando tiene que ponerse al frente de la investigación del asesinato de un apacible matrimonio de ancianos en una granja de Lenarp. El marido ha sido horriblemente torturado y la mujer muere estrangulada poco a poco, con el tiempo justo de pronunciar antes de morir la palabra "extranjero". Kurt Wallander y sus colegas deberán enfrentarse no sólo a un asesino muy especial, que tiene  la sangre fría de alimentar a los caballos del establo después del crimen, sino a una comunidad irascible, presa de insospechados prejuicios raciales. Wallander sabe de sobra que la pacifica apariencia de algunas personas oculta a veces a un auténtico monstruo, de modo que no se hace ilusiones acerca de la sociedad en la que vive...

lunes, 11 de octubre de 2010

Otras... De paraisos, Evas y síndromes premenstruales


Entonces la serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que Jehovah Dios había hecho, dijo a la mujer:
-¿De veras Dios os ha dicho: "No comáis de ningún árbol del jardín"?
La mujer respondió a la serpiente:
-Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
Pero del fruto del árbol que está en medio del jardín ha dicho Dios: "No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis."
Entonces la serpiente dijo a la mujer:
-Ciertamente no moriréis. Es que Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal. 
Genesis Capítulo 3 Versículos 1-5

Y ahora me pregunto yo ¿Quién ante semejante argumento no se iba a comer esa manzana?.  

Hoy conversaba con alguien acerca del síndrome premenstrual y de los malestares por los que pasamos las mujeres en esos días. Sí, esos días son un verdadero calvario, no sólo para quienes los padecemos, en ocasiones para quienes nos rodean, y es que nos ponemos irritables y susceptibles, en fin un hervidero hormonal.

Quizás culpemos a Eva y su debilidad ante la serpiente de estos males que nos aquejan, pero ¿Saben qué? yo no la culpo, y expondré mis razones para eximirla de tamaña responsabilidad, es que eso de querer culparla del síndrome premenstrual de todas las mujeres del mundo, es una responsabilidad demasiado grande.

Eva era una criatura inocente,  así la creó Dios, de hecho, Eva ni siquiera sabía lo que era bueno y lo que era malo. ¿Qué de dónde saco esto? pues del argumento usado por la serpiente para seducirla "Es que Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal. " ¡Ah! ahora la cosa cambia ¿Verdad? ¿Ven a Eva con otros ojos?.

¿Por qué poner la tentación en el jardín? Veamos, ya dejamos claro el punto de que Eva era una criatura inocente, cómo una niña pues, partiendo de ese punto imaginemos el siguiente escenario. Un niño pequeño, digamos unos séis o siete años, lo encerramos en un cuarto y colocamos frutas por todo el cuarto y en el centro colocamos una pera y le decimos: querido puedes comer de todas las frutas, pero de esta que está aquí en el centro no, de esa no comas. ¡Por favor!, el niño en su inocente curiosidad irá por lo menos a mirar la frutica en cuestión, cosa que aprovechó la serpiente.

No intento cuestionar las decisiones o el modo de obrar de Dios, jamás intentaría tal cosa, sé que mi entendimiento es diminuto en comparación con la grandeza de Dios, y cual ciego jamás llegaré a entenderle en su totalidad, pero tampoco culpo a Eva, yo habría hecho lo mismo, ni les cuento que habría pasado si en vez de un árbol de manzanas hubiese sido un árbol de Pirulin, créanme si les digo que todavía estaría sentada en una rama de esa mata comiendo pirulines, pero por otro lado los hombres serían unos santos, jamás habría ido a compartir "mi mata de Pirulin" con Adán. 

Bueno, quizás con esto no las logre convencer y sigan rayándole la madre a Eva, esperen un momento, Eva no tenía mamá, pero si reconsiderarán su posición ante la inocente.

sábado, 9 de octubre de 2010

Otras... Escogidos


Existen personas que pasan por nuestra vida de una forma tan efímera, pero que dejan huellas tan profundas que se hacen perpetuos en nuestras memorias. No sé como llamar a estas personas, no quiero llamarlas ángeles ni tampoco creo que lo sean, son simples criaturas escogidas que llegan a tu vida con un propósito definido, para cumplirlo e irse y aunque el tiempo compartido con ellos sea poco, cuando las despedimos es doloroso, en otros casos no, la visita fue tan fugaz que no te da tiempo ni de extrañarlos al irse, pero me gusta pensar que esos escogidos parten para cumplir una nueva misión, en otro lugar, con otras personas o simplemente para abrirle paso a una nueva criatura escogida.

Los encontramos en sitios inusuales como paradas de autobuses, salas de espera, aulas de clase, colas en cajas registradoras, a nuestro lado en el metro o en cualquier otro lugar inesperado. A ver, hagan memoria, sé que por lo menos una de estas criaturas podrán recordar.

Recuerdo uno de los míos, no sé como se llama ni nunca lo supe, pero recuerdo perfectamente su cara, sus mejillas rosadas, su mirada bonachona tras unos lentes pequeñitos y su cabello totalmente blanco en una cabeza redondita con una calvicie incipiente que le favorecía mucho. Él no lo sabe, pero fue quien me empujó a abandonar una carrera que no me gustaba, que había iniciado porque simplemente tenía que estudiar algo, e ir detrás de mis sueños con insistencia hasta lograrlos.

Este escogido lo conocí en una camionetica, en un momento de mi vida de esos que yo llamo puntos de inflexión (uso el término sólo para hacer alarde de mis escasos conocimientos matemáticos jeje) ¿Saben? esos puntos en los que nuestras vidas les urge un giro drástico, puntos cruciales en los que se necesitan personas cruciales que nos ayuden a ver con claridad las cosas.

El encuentro fue así, yo iba o venía de la universidad, la verdad ya no recuerdo el sentido del viaje y tampoco es relevante; si, de esa universidad que no me gustaba en la que estudiaba una carrera que no me gustaba, tenía mi libreta de apuntes en la mano y la conversación inicio con mi sonrisa, no lo voy a negar aquí y mucho menos a estas alturas de la vida en la que ya nos tenemos tanta confianza, soy una diente pelado y le sonrío a casi todo el mundo, y digo a casi todo el mundo porque no le sonrío a quienes me miran de forma insistente y escrutadora; él halagó mi sonrisa y notó mi libreta.

El diálogo fue más o menos así:

Preguntó ¿Qué estudia? y le contesté, la verdad sin mucho orgullo, administración de recursos humanos, cabe destacar que no tengo nada contra los administradores y mucho menos contra los administradores de recursos humanos, pero yo estaba estudiando una carrera que no me apasionaba ni un poquito.

¿Vas bien? fue su siguiente pregunta, sí muy bien de hecho, fue mi respuesta esta vez sí con un poco más de orgullo.

Eso es bueno, continuó él, es bueno que te guste lo que estudias porque es lo que harás por el resto de tu vida. Me deja por la parada, dijo esta vez en un tono más alto.

Pero esas palabras activaron una especie de alarma contra incendios en mi interior, "Es lo que harás el resto de tu vida" sonaba como un eco en mi interior. Ese día decidí no seguir esforzándome por estudiar una carrera que sólo me llenaría de frustraciones a la larga. 

Pero el meollo del asunto aquí no es la carrera, ni mi decisión ni nada de eso, es la trascendencia que tuvo un completo desconocido en el rumbo de mi vida. Esta experiencia, la primera de este tipo que recuerdo, me hizo apreciar mucho más esas personas que pasan por tu vida de forma fugaz y me enseñó también que cuando alguien se va, sólo se va porque ya cumplió su misión contigo. Escuchen con atención, quizás en este momento tengan algún escogido a su lado.

lunes, 4 de octubre de 2010

Notas... Toxicity

A veces uno navegando por Youtube sin ton ni son, se tropieza con ciertas cosas que son realmente buenas, tal es el caso de estas chicas, yo no sé si son ellas realmente quienes tocan y no me interesa saberlo, sólo sé que me gusta mucho como suena y por eso se los comparto aquí.

Espero que sea del agrado de ustedes, aquí una excelente versión en violín electrónico de Toxicity de System of a Down, que lo disfruten.

sábado, 2 de octubre de 2010

Letras... El baile de la Victoria

Hermosa, simple y llanamente una novela hermosa. El chileno Antonio Skármeta nos muestra como los sentimientos más sublimes y abominables pueden formar un todo indisoluble en la misma persona, Ángel Santiago, un joven condenado por el delito menor de robarse un caballo que al salir de la cárcel sólo espera cumplir tres sueños sencillos.


Una historia que atrapa y que no podrán abandonar una vez que comiencen a transitarla.

Acá el texto de la contraportada y el ejemplar en cuestión para quienes quieran animarse.

El azar y una inesperada amnistía unen los caminos  de un muchacho que espera convertirse en un exitoso delincuente, el de un viejo maestro del robo desengañado y escéptico y el de la joven bailarina Victoria, hija de una victima de la dictadura de Pinochet. Individuos inmersos en una trama envolvente que conjuga picaresca, amor, humor, dulzura y crueldad, y que desprende en todo momento una profunda alegría de vivir.