domingo, 26 de septiembre de 2010

Letras... Mil soles espléndidos


Este es el tercer libro que leo referente a esta temática, Afganistan y la nulidad del género femenino bajo el régimen talibán. No ha sido intensionado, en lo absoluto, los tres libros han caído en mis manos de forma totalmente casual, de hecho este último ni siquiera es mio, fue un préstamo o llamémoslo intercambio, que hice con una compañera de trabajo.

Esta novela de Khaled Hosseini, se da en el mismo momento histórico que la novela Kabul de Hirsh, sólo que Hosseini enfoca el momento desde otra perspectiva, la de la mujer común y corriente, la mujer del pueblo, la que realmente sufre y padece los embates del régimen.

Es una novela bastante dura, vamos que la vida de las mujeres afganas durante el régimen talibán no es un jardín de rosas. Me hizo llorar, sentir rabia, impotencia y a veces hasta asco. En mi opinión junto con las otras dos novelas, es decir Kabul y Las golondrinas de Kabul, se puede tener una idea muy cercana del barbarismo, la misoginia y el terror vividos en Afganistan.

Me gustó mucho la novela, en mi opinión es una lectura excelente. Aquí les dejo el texto de la contraportada y la novela en cuestión.

Superando con creces el rotundo éxito de Cometas en el cielo ?más de seis millones de ejemplares vendidos en treinta idiomas? la segunda novela de Khaled Hosseini saltó de inmediato al primer puesto en todos los países donde se ha publicado. Nueva demostración del asombroso instinto de gran narrador de que goza el autor, el libro cuenta la conmovedora historia de amistad entre dos mujeres afganas de orígenes muy dispares, cuyos destinos se entrelazan por obra del azar y de las convulsiones que ha sufrido Afganistán en los últimos treinta años. Hija ilegítima de un rico hombre de negocios, Mariam se cría con su madre en una modesta vivienda a las afueras de Herat. A los quince años, su vida cambia drásticamente cuando su padre la envía a Kabul a casarse con Rashid, un hosco zapatero treinta años mayor que ella. Casi dos décadas más tarde, Rashid encuentra en las calles de Kabul a Laila, una joven de quince años sin hogar. Cuando el zapatero le ofrece cobijo en su casa, que deberá compartir con Mariam, entre las dos mujeres se inicia una relación que acabará siendo tan profunda como la de dos hermanas, tan fuerte como la de madre e hija. Pese a la diferencia de edad y las distintas experiencias que la vida les ha deparado, la necesidad de afrontar las terribles circunstancias que las rodean ?tanto de puertas adentro como en la calle, donde la violencia política asola el país?, hará que Mariam y Laila vayan forjando un vínculo indestructible que les otorgará la fuerza necesaria para superar el miedo y dar cabida a la esperanza.



miércoles, 22 de septiembre de 2010

Otras... Adios

Arte digital por Benedict Campbell

"Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas." Samuel Johnson 

Sí, he decidido dejarlo para siempre. No, no es a una persona, no es un objeto, me refiero a un hábito. Sí un hábito, una costumbre que se ha arraigado en mi hasta convertirse en un acto reflejo, en una respuesta automática y nada meditada. 

Esta mañana al levantarme lo decidí, decidí que ese hábito no continuaría esclavizándome, porque cuando cedo ante la tentación me someto a su yugo. No diré de que hábito he decido desprenderme, aprecio y agradezco mucho que estés acá y me leas, pero comprenderás que hay cosas que deben mantenerse en privado.

No pretendo ni quiero ser un libro de autoayuda, cosa que en mi opinión es pavosísimo, además hay tanta "literatura" al respecto, que cualquier cosa que yo diga será redundante, simplemente quiero contarles mis impresiones del primer día de mi pelea por recuperar mi territorio perdido.

No es la primera vez que decido desprenderme de un mal hábito, no, de hecho si hago un recuento de los que me he desprendido este año, sé que ustedes estarán tan orgullosos de mi como yo lo estoy, y ya que ustedes lo mencionaron, porque fueron ustedes quienes lo mencionaron, hágamoslo y déjenme contarles de lo que me he desprendido este año.

Este año dejé de fumar y reduje en un 99% el consumo de café, y es verdad no fue fácil, no hay luchas más duras que las que libramos contra nosotros mismos, pero en estos dos casos salí airosa, y aunque hoy en día aún me den ganas de fumar, cada día que pasa es mucho más sencillo lidiar con ello.

Pero el hábito con el que emprendí mi lucha hoy, no es uno que se pueda ver u oler o palpar, sólo yo sé que lo tengo,  y su intangibilidad lo hace más difícil de vencer, hoy me di cuenta del enorme parecido que tienen los malos hábitos con las relaciones enfermizas, lo vi acercarse, ganar terreno, me sorprendí recayendo, me molesté conmigo misma por olvidar la fuerza de voluntad, me sentí culpable y volví a rechazarlo para iniciar la lucha desde cero.

Sé que no va a ser fácil, nadie dijo que lo sería, así que sólo me queda pedirles: deséenme suerte.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Letras... Caballo de Troya II

Es difícil definir lo que sucedió con este libro, comencé a leerlo con muchas expectativas porque Caballo de Troya I me había atrapado, el argumento y la historia del libro son simplemente fascinantes, un viajero en el tiempo, escéptico y agnóstico que conoce a Jesús el Nazareno, es sin duda una gran aventura, pero este segundo libro no llenó mis expectativas.

Su lectura fue para mi sumamente pesada (eso no significa que para ustedes lo sea). J. J. Benitez se detiene en exceso en detalles técnicos que hacen tediosa la lectura, y si bien estos detalles ayudan a poner al lector en contexto, el abuso de estos lo saca.

Pero no todo es malo, hay un pasaje en particular que me pareció poético y digno de mención, la historia comienza, cómo es de esperarse, cuando el viajero está de vuelta en este tiempo, este científico agnóstico cambia todos sus paradigmas al conocer al nazareno, y una vez en nuestro tiempo recorre con nostalgia la Jerusalen actual, visita el muro de los lamentos y allí según la tradición judía introduce una petición escrita en un papel entre las grietas del muro, este papel sólo decía "Volver".

Otra cosa que me parece digna de destacar es el componente histórico que contiene que lo hace también realmente interesante a ratos.

En conclusión, quizás sea una lectura un tanto pesada para las personas que como yo se aburren de tantos detalles técnicos, pero no por ello deja de ser algo digno de leer, si lo leen cuéntenme que tal les pareció, aquí se los dejo.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Otras... El elefante y los ciegos.


"El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza" Friedrich Nietzsche

Últimamente me he puesto un poco chismosa, sólo posteo conversaciones que tuve con personas en el pasado y ni siquiera tuve la delicadeza de preguntarles si eran privadas o no, pero a veces hay ciertas conversaciones que dejan enseñanzas tan profundas que lo mejor que se puede hacer es contarlas.

Hace mucho tiempo (no tanto que tampoco soy tan vieja) esta morena hija de padres de clase media baja, más tirando a la baja que a la media, trabajaba repartiendo volantes (flyers) en las calles de mi natal Barquisimeto. Compartía la acera con una chica Hare Krishna que vendía inciensos, esta muchacha mantenía, las veinticuatro horas del día, una sonrisa maravillosa y una palabra amable para todo el que se le acercaba, eso por supuesto me incluía. Era inevitable ser presa del magnetismo y la buena vibra que esta muchacha transmitía, así que cada vez que podía conversaba con ella, la mayoría de las veces de cosas totalmente intrascendentes, hasta que un día conversamos acerca de Dios y de la multiplicidad de religiones que abundaban en el mundo.

Ella me dijo:

-Eso tiene una explicación y es muy sencilla, y es que Dios es como un elefante y los seres humanos somos ciegos.

-¿Cómo así?, pregunté. Bueno la verdad no pregunté ¿Cómo así? Porque en ese tiempo no hablaba gocho, quizás pregunté ¿Cómo es eso?

-Fíjate, Dios es un elefante y nosotros ciegos, tú vas y tomas a Dios por la trompa y me dirás “Dios es como una manguera y es un poco arrugado”. Un segundo ciego va y toma a Dios por una pata y dice: “No, Dios es como un tronco, fuerte y duro”. Una tercera lo toma por la barriga y dice: “No, Dios es grande y redondo, parece una pelota grande”. Y así sucesivamente, cada ciego que tome el elefante por una parte distinta tendrá una interpretación diferente de Dios, que no es correcta ni incorrecta sólo parcial. Nosotros los seres humanos en nuestra infinita ceguera y pequeñez no estamos capacitados para definir a Dios en su totalidad, y quienes intentan hacerlo son más ciegos e ignorantes aún.

No intentemos definir a Dios y mucho menos intentemos decir que comportamientos o que cosas están bien a los ojos de Dios, no seamos ciegos arrogantes hablando con propiedad de cosas que nos son totalmente desconocidas.