lunes, 26 de julio de 2010

Letras... Deriva Continental

Con esta novela Rusell Banks nos cuenta dos historias paralelas, la de Robert Dubois y Venise Dorsinville. El primero un hombre blanco originario de Catamount (USA) y la segunda de Haití.

Dos historias totalmente distintas que convergen en un mismo punto, para mostrarnos la importancia de la familia y las pequeñas cosas por encima de los bienes materiales y la riqueza.

Él un hombre normal con una familia normal, con tantos problemas económicos como cualquier persona de la clase baja norteamericana y ella una mujer sumida en la más terrible de las pobrezas que decide escapar de Haití para buscar un futuro mejor cueste lo que cueste.

Una novela para reflexionar que finaliza con esta frase “Por consiguiente el sabotaje y la subversión son los objetivos de este libro. Ve, libro mío, y ayuda a destruir el mundo como es”.

Aquí les dejo el texto de la contraportada, esperando que se animen a leer esta fascinante historia.

Contrapunteando las peripecias existenciales de sus dos protagonistas (un americano medio que quiere cambiar de vida de forma radical y una haitiana analfabeta que llega a Estados Unidos huyendo de la pobreza), esta novela constituye una radiografía magistral de la Norteamérica actual, contada con rabia, compasión y una magistral capacidad para plasmar las motivaciones de los personajes. La impactante intensidad de los retratos humanos, la implacable denuncia de las trampas del “sueño americano”, sumergen al lector en una experiencia emocional de la que no quiere zafarse.
Considerado uno de los mayores maestros de la literatura estadounidense actual, Rusell Banks consigue reflejar en esta novela la “deriva moral” de una sociedad y de un modo de vida dominados por el individualismo y el afán materialista.



sábado, 24 de julio de 2010

Notas... Nessun Dorma

Lo único que no lo perdonaré jamás es que se haya ido sin permitirme verlo en vivo.

Una de mis arias favoritas en una de mis voces favoritas, Nessun Dorma por Luciano Pavarotti.

jueves, 8 de julio de 2010

Letras... Kabul

 "Una magnífica novela, que evoca el romanticismo, la crueldad, la tragedia y la pasión de Afganistan". Ken Follet

Que buena novela, que buena historia, que bien escrita, magnificamente llevada, en definitiva Kabul de Mary Elizabeth Hirsh me encantó.

En lo personal me gusta mucho la novela histórica (esta lo es) ya que creo que es la mejor forma de conocerla y en esta novela, Hirsh no sólo nos muestra la historia del Kabul del mediado de los setenta, la caída de la última monarquía afgana y los acontecimientos que desencadenaron la invasión soviética a Afganistán, sino que también lo hace en un estilo maravilloso que te hace olfatear, saborear y palpar la cultura afgana.

Muy recomendable esta obra, aquí les dejo el texto de la contraportada:

Kabul, la novela con la que Hirsh ha obtenido reconocimiento internacional, abre una ventana a un país y a un pueblo que hoy han saltado al candelero mundial.
En verano 1973, cuando el último rey afgano es depuesto del trono, la familia de Omar Anwari, leal ministro del gobierno, se desgaja al mismo tiempo que el país. Catherine, su esposa estadounidense, pasa siete turbulentos años luchando por mantener unida a la familia; Mangal, el primogénito, rompe con su padre por fidelidad a su conciencia política; Saira, la hija que vive en NuevaYork, se desgarra entre dos culturas;Tor, el menor y el más apasionado de los tres, crece y se convierte en el más valiente de los hermanos.
Kabul, una epopeya sobre la guerra civil, intriga política y tragedia familiar, compone un retrato épico, conmovedor y profundo de una nación orgullosa sumida en el más absoluto caos. En ella, un puñado de afganos con diferentes intereses nos ofrecen muchos puntos de vista, desde el fundamentalismo islámico hasta la tendencia socialista de muchas mujeres cultas que luchan por sus derechos. En definitiva, un relato adictivo de acción y suspense.




miércoles, 7 de julio de 2010

Otras... Mirando todo desde arriba.


Hace poco me tomé algunos días de descanso que me debían en el trabajo, y como soy una enamorada de los andes venezolanos inmediatamente salí corriendo para San Cristóbal, hermosa ciudad, demás está decirlo, con un clima maravilloso y una gente espectacular, pero bueno no vine aquí a hablar de San Cristóbal, sino más bien de algo que me pasó cuando estaba por allá, para ser más específica en la aldea turística de El Topón.

El Topón es conocida como "El ventanal del Táchira", desconozco totalmente a que altura se encuentra sobre el nivel del mar, y la verdad no me interesa averiguarlo, no quiero llenar de números ese lugar tan mágico. La cuestión es que estando allí se puede ver la ciudad a lo lejos (pueden verlo en la imagen) después de estar cinco minutos a solas mirándola e intentando identificar algunos lugares conocidos y de los que soy asidua, noté lo pequeña e indistinguibles que son las personas que la habitan y que así, desde arriba y entre tanto verde, se reducen a tamaños microscópicos, no sólo gente sino problemas, preocupaciones y pesares, y comienzas a darte cuenta de las dimensiones irreales que le damos a ciertas cosas, que no somos sino minúsculos puntos con microscópicos problemas, en una inmensidad de cosas maravillosas que nos pasan por un lado sin saber distinguirlas.

Nota: Creo que subiré al Avila mucho más seguido ¿Quién me acompaña?