lunes, 22 de marzo de 2010

Otras... De la individualidad de las formas


Si, sé que tengo abandonado el blog y que cualquier excusa será mala para justificarme, pero tengo que decirla, primero que nada estaba de vacaciones y quise desconectarme totalmente y dedicarme a los míos, y segundo al regresar consigo algo de trabajo pendiente, lo que sumado a una gripe de los mil demonios me deja poco tiempo y ganas de compartir algo con ustedes. Pero heme aquí, no estaba muerta y hay @mifrero para rato.

Este post no es sólo para disculparme por mi corta ausencia (vamos fue corta, fue menos de un mes) sino para volcar mis reflexiones acerca de la individualidad de las formas, o dicho de otra manera, de la particularidad que tiene cada quien a la hora de realizar una labor o inclusive su forma particular de ver la vida.

Si, todos tenemos una forma muy particular de matar las pulgas, en todos los aspectos, todos tenemos unos principios morales distintos, lo que para unos es inmoral para otros es totalmente aceptable o permisible, y son precisamente esas individualidades lo que hacen de este mundo un lugar interesante para vivir.

Yo la verdad en este aspecto soy bastante democrática, si lo digo en serio,  vamos que vengo de una familia de seis hermanos más mamá y papá, convertían el hogar en un verdadero festín de personalidades, todas maravillosas por cierto, tengo desde hermanas con un porcentaje considerable del cuerpo tatuado y perforado, hasta hermanas que piensan en el bioanálisis como modo de ganarse la vida, un hermano emprendedor, un papá que recitaba poesía en las tardes y que me hizo aprenderme de memoria "La leyenda del horcón" a fuerza de escucharle,  y una madre que siempre nos dejó escoger como queríamos vivir la vida, valga esta ocasión para decirle que la amo con todas las fuerzas.

Pero ¿Por qué si es así, existen personas que se empecinan en intentar imponer su forma de ver la vida o su manera de hacer las cosas?. A esas personas les tengo una buena y una mala noticia: La buena es que su forma de ver la vida o su manera de hacer las cosas no es incorrecta y la mala es que tampoco es la correcta, es simple y llanamente su manera de hacer las cosas. Pero no se preocupen hay otra buena noticia: es esa la salsa de la vida.