jueves, 2 de septiembre de 2010

Otras... El elefante y los ciegos.


"El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza" Friedrich Nietzsche

Últimamente me he puesto un poco chismosa, sólo posteo conversaciones que tuve con personas en el pasado y ni siquiera tuve la delicadeza de preguntarles si eran privadas o no, pero a veces hay ciertas conversaciones que dejan enseñanzas tan profundas que lo mejor que se puede hacer es contarlas.

Hace mucho tiempo (no tanto que tampoco soy tan vieja) esta morena hija de padres de clase media baja, más tirando a la baja que a la media, trabajaba repartiendo volantes (flyers) en las calles de mi natal Barquisimeto. Compartía la acera con una chica Hare Krishna que vendía inciensos, esta muchacha mantenía, las veinticuatro horas del día, una sonrisa maravillosa y una palabra amable para todo el que se le acercaba, eso por supuesto me incluía. Era inevitable ser presa del magnetismo y la buena vibra que esta muchacha transmitía, así que cada vez que podía conversaba con ella, la mayoría de las veces de cosas totalmente intrascendentes, hasta que un día conversamos acerca de Dios y de la multiplicidad de religiones que abundaban en el mundo.

Ella me dijo:

-Eso tiene una explicación y es muy sencilla, y es que Dios es como un elefante y los seres humanos somos ciegos.

-¿Cómo así?, pregunté. Bueno la verdad no pregunté ¿Cómo así? Porque en ese tiempo no hablaba gocho, quizás pregunté ¿Cómo es eso?

-Fíjate, Dios es un elefante y nosotros ciegos, tú vas y tomas a Dios por la trompa y me dirás “Dios es como una manguera y es un poco arrugado”. Un segundo ciego va y toma a Dios por una pata y dice: “No, Dios es como un tronco, fuerte y duro”. Una tercera lo toma por la barriga y dice: “No, Dios es grande y redondo, parece una pelota grande”. Y así sucesivamente, cada ciego que tome el elefante por una parte distinta tendrá una interpretación diferente de Dios, que no es correcta ni incorrecta sólo parcial. Nosotros los seres humanos en nuestra infinita ceguera y pequeñez no estamos capacitados para definir a Dios en su totalidad, y quienes intentan hacerlo son más ciegos e ignorantes aún.

No intentemos definir a Dios y mucho menos intentemos decir que comportamientos o que cosas están bien a los ojos de Dios, no seamos ciegos arrogantes hablando con propiedad de cosas que nos son totalmente desconocidas.

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