miércoles, 22 de septiembre de 2010

Otras... Adios

Arte digital por Benedict Campbell

"Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas." Samuel Johnson 

Sí, he decidido dejarlo para siempre. No, no es a una persona, no es un objeto, me refiero a un hábito. Sí un hábito, una costumbre que se ha arraigado en mi hasta convertirse en un acto reflejo, en una respuesta automática y nada meditada. 

Esta mañana al levantarme lo decidí, decidí que ese hábito no continuaría esclavizándome, porque cuando cedo ante la tentación me someto a su yugo. No diré de que hábito he decido desprenderme, aprecio y agradezco mucho que estés acá y me leas, pero comprenderás que hay cosas que deben mantenerse en privado.

No pretendo ni quiero ser un libro de autoayuda, cosa que en mi opinión es pavosísimo, además hay tanta "literatura" al respecto, que cualquier cosa que yo diga será redundante, simplemente quiero contarles mis impresiones del primer día de mi pelea por recuperar mi territorio perdido.

No es la primera vez que decido desprenderme de un mal hábito, no, de hecho si hago un recuento de los que me he desprendido este año, sé que ustedes estarán tan orgullosos de mi como yo lo estoy, y ya que ustedes lo mencionaron, porque fueron ustedes quienes lo mencionaron, hágamoslo y déjenme contarles de lo que me he desprendido este año.

Este año dejé de fumar y reduje en un 99% el consumo de café, y es verdad no fue fácil, no hay luchas más duras que las que libramos contra nosotros mismos, pero en estos dos casos salí airosa, y aunque hoy en día aún me den ganas de fumar, cada día que pasa es mucho más sencillo lidiar con ello.

Pero el hábito con el que emprendí mi lucha hoy, no es uno que se pueda ver u oler o palpar, sólo yo sé que lo tengo,  y su intangibilidad lo hace más difícil de vencer, hoy me di cuenta del enorme parecido que tienen los malos hábitos con las relaciones enfermizas, lo vi acercarse, ganar terreno, me sorprendí recayendo, me molesté conmigo misma por olvidar la fuerza de voluntad, me sentí culpable y volví a rechazarlo para iniciar la lucha desde cero.

Sé que no va a ser fácil, nadie dijo que lo sería, así que sólo me queda pedirles: deséenme suerte.

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