martes, 10 de agosto de 2010

Otras... Nuestra naturaleza.


 Imagen: The Water Lily Pond, de Monet. 

"Nadie debería hacer nada contrario a su propia naturaleza". Hace tiempo atrás un amigo me dijo esta frase que ejemplificó pintándome el escenario que les pintaré a continuación. 

Me dijo: 

- Imagina un basurero, el más cochino e inmundo de los basureros, con el olor más putrefacto y nauseabundo que te puedas imaginar y en medio de ese basurero una flor, una linda, delicada y fragante flor. Por otro lado imagina un jardín el más bello y mejor cuidado de todos, con las flores más vistosas y fragantes que hay en el mundo y en el centro del jardín una plasta de mierda (si mierda, ya estamos grandes y podemos decir groserías de vez en cuando). Ahora bien, imagina que pones una abeja en el basurero y la dejas volar en libertad. ¿A dónde crees que irá? ¿Dónde crees que se posará?

- En la flor obviamente, contesté. 

-Y si es una mosca la que liberamos en el jardín, ¿A dónde irá? ¿Dónde se posará?.

- En la mierda, naturalmente.

Naturalmente es aquí la palabra clave, nadie debería hacer nada contrario a su propia naturaleza.

Esa fue nuestra conversación así, sin más, pero esa conversación me ha  acompañado desde el día en que la tuve y es quizás una de las conversaciones que jamás olvidaré.

El ser humano, a diferencia de los animales, es el único ser viviente que se empeña en hacer cosas contrarias a su propia naturaleza, atendiendo a razones tan estúpidas como el "qué dirán", o la totalmente ambigua y absurda "moral y buenas costumbres".

Con naturaleza no me refiero a la raza en la que el azar decidió que nacieras, o el sexo con el que viniste al mundo, con naturaleza me refiero a eso  que te impulsa a levantarte a diario y a hacerle frente a la realidad, ese elemento  en el  que te sientes a gusto y no cambiarías por nada, esa condición, esa elección que te hace sentir simple y llanamente Tú.

Si tu naturaleza te empuja a ser artista, sé artista, si tu naturaleza te impulsa a ser doctor, entonces sé doctor, si tu naturaleza te impulsa a amar entonces ve y ama.

No te detengas en distracciones, compórtate como la abeja, que a pesar de las muchas distracciones o dibujitos que haya en el basurero actúa según su propia naturaleza y va y se posa sobre la flor.

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