miércoles, 7 de julio de 2010

Otras... Mirando todo desde arriba.


Hace poco me tomé algunos días de descanso que me debían en el trabajo, y como soy una enamorada de los andes venezolanos inmediatamente salí corriendo para San Cristóbal, hermosa ciudad, demás está decirlo, con un clima maravilloso y una gente espectacular, pero bueno no vine aquí a hablar de San Cristóbal, sino más bien de algo que me pasó cuando estaba por allá, para ser más específica en la aldea turística de El Topón.

El Topón es conocida como "El ventanal del Táchira", desconozco totalmente a que altura se encuentra sobre el nivel del mar, y la verdad no me interesa averiguarlo, no quiero llenar de números ese lugar tan mágico. La cuestión es que estando allí se puede ver la ciudad a lo lejos (pueden verlo en la imagen) después de estar cinco minutos a solas mirándola e intentando identificar algunos lugares conocidos y de los que soy asidua, noté lo pequeña e indistinguibles que son las personas que la habitan y que así, desde arriba y entre tanto verde, se reducen a tamaños microscópicos, no sólo gente sino problemas, preocupaciones y pesares, y comienzas a darte cuenta de las dimensiones irreales que le damos a ciertas cosas, que no somos sino minúsculos puntos con microscópicos problemas, en una inmensidad de cosas maravillosas que nos pasan por un lado sin saber distinguirlas.

Nota: Creo que subiré al Avila mucho más seguido ¿Quién me acompaña?

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