sábado, 27 de febrero de 2010

Letras... Las golondrinas de Kabul

Una historia de amor en medio del extremismo islámico, es lo que Yasmina Khadra, quien vivió en primera persona los rigores del régimen talibán, intenta plasmar en esta novela.

Un carcelero amargado oprimido por la desgracia familiar, un joven profesional pisoteado por el régimen y dos mujeres que intentan sobrevivir a un sistema que las anula, son los personajes que forman esta historia cuadrangular y psicológica.

Personalmente me gustó mucho ya que, a pesar de que Khadra sufrió en carne propia los embates del régimen, la misma no se detiene en descripciones morbosas del mismo, se concentra en los efectos emocionales y psicológicos que ocasiona en sus victimas.

Aquí les dejo el texto de la contraportada:

Un carcelero amargado que se deja llevar por la desgracia familiar, un universitario sin empleo, atrapado por la violencia retórica de los mulás, y dos mujeres a las que la realidad condena a una desesperada frustración, forman un fondo cuadrangular psicológico y literario desde el que Yasmina Khadra se adentra en el drama del integrismo islámico. En el Afganistán de los talibanes, en el que ya no se oye a las golondrinas sino sólo los graznidos de los cuervos y los aullidos de los lobos entre las ruinas de un Kabul lleno de mendigos y  mutilados, dos parejas nadan entre el amor y el desamor; en parte marcado por la represión social y religiosa, pero también por las miserias, mezquindades, cobardías y desencantos vitales de unos y otros que les impide sobreponerse al destino.

Pese al marco en el que se desarrolla la trama, Las golondrinas de Kabul es una novela con clara vocación universal, que rehuye los estereotipos en los que puede incurrir incluso alguien que, como Yasmina Khadra, ha padecido en primera persona la irracionalidad del integrismo islámico. Todas las cuestiones clave de la opresión se dan cita en Las golondrinas de Kabul; desde la banalización del mal hasta el poder aterrador del sacrificio, pasando por la histeria de las masas, las humillaciones, las ejecuciones crueles en forma de lapidación, la sombra de la muerte y, sobre todo, la soledad cuando sobreviene la tragedia. Pero siempre
dejando un fleco a la esperanza y al ingenio humano capaz de utilizar los aditamentos de esa sociedad represiva para escapar de ella. Con una hermosa prosa descriptiva y rítmica, sacudida por latigazos literarios que fustigan la conciencia del lector, Khadra hace de Las golondrinas de Kabul una novela impactante, turbadora y memorable. Nos enseña las razones y sinrazones de la vida cotidiana en una sociedad reprimida. Nos lleva a ver ese rostro oculto tras el velo.


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